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MI NOMBRE ES KHAN. Un cruce de Borat y Forrest Gump [Cine]

¿De qué va?

Rizwan Khan (Tanay Chheda) es un niño indio que sufre de síndrome de Asperger, el cual se crió con su madre (Zarina Wahab). Siendo adulto, Rizwan (Shahrukh Khan) se enamora de Mandira (Kajul), una madre soltera hindú que vive en San Francisco. Después de los atentados del 11-S, Rizwan es detenido como sospechoso de terrorismo por conducta sospechosa, que tiene a razón de su discapacidad. A partir de entonces emprenderá un viaje para conocer al presidente de los Estados Unidos y decirle que él no es ningún terrorista.

La crítica

Seré breve y claro para empezar: menudo tostonazo de casi tres horas que es 'Mi nombre es Khan'. Pim pam. No hay otra palabra para definir con mayor exactitud lo que es esta película, porque es la cruda realidad. No he dicho que sea ni buena ni mala, solo que verla es el auténtico drama de esta historia.

Todo comienza y termina con su protagonista: Khan, una persona que sufre Asperger y al que acaban de tildar de terrorista solo por ser indio y estar en EEUU, algo que bien podría ser cierto. Khan se cargará a sus espaldas casi tres horas de metraje en las que veremos toda su vida pasar: su dura infancia, su viaje a los Estados Unidos o su primer amor, toda una vida de aventuras.
Por ello, 'Mi nombre es Khan' es una especie de romance encubierto de drama con tintes muy leves de comedia. Asímismo, A primera vista, Khan puede parecer entrañable, alguien que nos toca la fibra y despierta nuestra curiosidad. Cuesta de extrañar que con todo lo comentado, Khan no cause ese impacto sobre el espectador, pero tan solo dura la primera media hora, porque os aseguro que si no entráis en su juego, os aburrirá durante el resto del metraje. Y ese es el principal problema de la película de Karan Johar (o al menos el mío): que no empatizas con el personaje.

Lo primero y más importante es que este tipo de filmes ya se han hecho. Esas cintas en las que sentimos lástima por los personajes en su afán de superación y nos emocionan están muy bien, pero tienen que estar muy bien ejecutadas. 'Forrest Gump' (Steven Spielberg, 1994) o 'Rain Man' (Barry Levinson, 1988) (las primeras que me vienen a la mente) son películas que captan nuestra atención desde el minuto uno: porque su personaje nos cautiva y queremos saber más de él. Porque sus actores nos convencen y entramos en su mundo. ¿Qué más da que 'Forrest Gump' dure casi dos horas y media? La disfrutamos de pe a pa.
Con lo cual, si pretendes endosar a alguien una obra así, debe ser algo que esté muy bien hecho y que tenga algo diferente, algo atrayente, porque ya ha habido más antes. Pues he aquí el segundo error: que los personajes no convencen, en absoluto. Aquí se asoman varios factores en cuestión, el primero de ellos es que no me creo a sus actores. O dicho de otro modo: solo me creo a Shahrukh Khan, que pese a ser quien carga a sus hombros con el peso de la película, se ve envuelto por gente que no aporta lo más mínimo. De lo poco salvable.

Al final no se que creer: si es un fallo del servidor al tratarse de algo producido en Bollywood y no entender el estilo indio, pero mi sensación constante es que actor que aparecía en pantalla: actor que sobreactuaba descaradamente. Así es imposible llegar a creerte un drama de este tipo. ¿Qué más da que sobreactuen en 'West Side Story' (Jerome Robbins, Robert Wise, 1961)? Al final están cantando y bailando, es de lo más normal. ¿Pero en un drama que se supone que es creíble? No señor.
El segundo de estos factores es, precisamente, el choque cultural que supone. Seguro que estos problemas de empatía o credibilidad no los tienen los espectadores indios, pero yo los he tenido. De aquí a que no me crea la historia, porque por muy bonita que pueda ser, no ofrece prácticamente nada de valor a lo que aferrarse EN CASI TRES HORAS. Es más de lo mismo una y otra vez pero cambiando los personajes. 

Y si tenéis ocasión de ver 'Mi nombre es Khan', cuando llegue la escena cúspide (el motivo principal de porque Khan quiere ver al presidente) sabréis de lo que hablo. La escena en cuestión no se la creen ni los actores que la ejecutan, ni el cámara que estaba grabando, ni el propio Tommy Wiseau, porque es inevitable pensar en un telefilme de Antena 3 un sábado por la tarde.
¡PERO! No todo es malo. La verdad es que los inicios de la misma (aka cuando no sabes lo que te viene encima) se deja ver, pica un poco nuestra curiosidad y queremos saber porque Khan tiene tanto interés en conocer al presidente. Del mismo modo que los últimos quince minutos, los cuales podrían ser insufribles a más no poder, son entretenidos e, incluso, llegan a tocar un poco la patata (algo que creía imposible visto lo visto).

En definitiva: 'Mi nombre es Khan' es una película muy, pero que muy, difícil. La historia en si no ofrece nada nuevo, sus personajes nos dan totalmente igual (de hecho ni he entrado a comentarlos porque no hay donde rascar). ¿El problema? Quiero creer que es el choque cultural, pero tampoco soy un experto en la materia. Lo que si puedo decir es que para ser una cinta de casi tres horas se hace larga en demasía.

Información de más

  • James Cameron elogió la actuación de Shah Rukh y la declaró como su película favorita de Bollywood.
  • La casa de Zakir en San Francisco es la misma casa utilizada para las tomas exteriores de la casa de los curtidores en 'Padres forzosos' (1987).
  • Durante una excursión publicitaria, Shah Rukh Khan llegó a los Estados Unidos pero fue detenido en la aduana durante más de una hora. La gente primero pensó que se trataba de un truco de publicidad, pero no fue así. Los productores de la película estaban furiosos de que su estrella fuera tratada de manera tan descarada, no muy diferente del personaje de Khan en la película.

Nota final: 4

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