La duración de las películas: evitemos Godzillas innecesarios, por favor.

Últimamente me doy cuenta que, cada vez más, me fijo mucho en la duración de un largometraje. A veces suele ser antes de empezar la visualización del mismo, para saber en que embolada me voy a enrolar. Sin embargo, otras veces es al terminar, por dos motivos: o bien se me ha hecho cortisima o bien me ha parecido un auténtico coñazo.

La Lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993)

Y partiendo de esta última premisa, muchas veces me pregunto porque nadie se da cuenta que hay películas que deberían de ser cortadas antes o, si más no, divididas en dos partes. Tampoco quiero que se me malinterprete, puesto que hay películas de casi tres horas de duración (o más) que he disfrutado como un crío. Hablamos de 'La lista de Schindler', toda la saga de 'El señor de los anillos', 'Titanic', 'El lobo de Wall Street' o las dos últimas entregas de 'Los Vengadores'. Del mismo modo, soy carne de festival de cine de terror, en el cual trago muchísima basura o bazofia que apenas llega a la hora y media de metraje.

La pregunta pues, no es tanto cuanto debería de durar una película, como medida universal en la que debamos regirnos, en la que no debes de pasarte de X tiempo dependiendo del genero o lo que se explique. Más bien se trataría de hacer retrospectiva sobre que quiero que la gente vea, cuanto tiempo estoy dispuesto a invertir en una película que sea amena. Es ahí donde reside el ritmo de la misma o lo que se esté explicando. Sería un sacrilegio reducir 'La lista de Schindler', por ejemplo, pero no lo sería tanto si hablásemos de, por ejemplo, 'Midsommar'.

Midsommar (Ari Arister, 2019)

Hablemos pues de 'Midsommar' por hablar de una película cualquiera, también me habría servido '2001: Odisea en el espacio', pero eso lo dejaremos para otra ocasión. En el caso de 'Midsommar', bien es cierto que el ejercicio que nos propone Ari Aster, en su película de casi dos horas y media, es un bello ejercicio de cine con muchísimos fotogramas para enmarcar, pero ¿realmente merece el espectador estar, durante dos horas y media, viendo florituras y de más? ¿A caso no podríamos haber recortado el metraje para que, una película interesante, visualmente atractiva y ambiciosa, no cayese en un ejercicio repetitivo que llega a estancarse?

Asimismo, en el caso de 'Midsommar', existen predecentes de otras dos obras que se asemejan en cuanto a su trama y estilo: 'La bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra' (Robert Eggers, 2015) y 'The Wicker Man' (Robin Hardy, 1973). Ambas duran hora y media. La primera tiene la misma esencia de 'Midsommar', es un terror psicológico muy bien llevado, en el que se ve poco pero te mantiene atento. Con 'The Wicker Man' podemos afirmar que se trata de una película en la que 'Midsommar' se basa. Ambas buenísimas, aclamadas con el paso del tiempo por el publico y la crítica y duran, exactamente, una hora menos que 'Midsommar'.

The VVitch: A New-England Folktale (Robert Eggers, 2015)

Bien cierto que es que si una película de hora y media de metraje se hace pesada, hay algo que no se está haciendo bien. No obstante, a fin de cuentas, nadie puede negar que Spielberg o Peter Jackson no hiciesen un ejercicio brutal a nivel cinematográfico con sus obras de más de tres horas de duración, de las cuales podemos rescatar la famosisima escena de la niña en 'La lista de Schindler', ejercicio visual de belleza pura. 

Por todo ello, lanzo dicha pregunta: ¿qué películas has creído que, por su duración, pierden calidad? Está claro que todo autor decide cuanto metraje invierte en sus obras y que podremos aceptar de mejor o peor manera, nadie puede negar eso. Aunque del mismo modo, el propio espectador puede decidir salir de la sala o apagar la TV cuando se siente algo estafado o perdido, pues la película ha perdido su rumbo. 

The Wicker Man (Robin Hardy, 1973)

Tirso Vargas

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