Header Ads

Paseo musical por Elm Street [Especiales]

Si tuviésemos que escoger una película de terror como paradigma de lo que fue el género durante los años 80, lo más probable es que ese film fuese 'Pesadilla en Elm Street', el film que revitalizó el género del slasher y que nos presentó a uno de los psicópatas más conocidos de la historia del cine: Freddy Krueger.
La película fue el inicio de una saga de 7 películas en la que la música ha sido una parte importante de su éxito. Cuando se inicia una saga de este tipo es habitual que el compositor de la BSO repita su función si no en todas las secuelas al menos en las primeras, aunque eso no ocurre en ninguna de las 7 películas que componen la saga de Elm Street.

Charles Bernstein fue el primer compositor de toda la saga. Habitual en películas del género como 'Cujo' o 'El Ente' fue escogido por el propio director del film, Wes Craven, y compuso una banda sonora con un sonido típico de la época, utilizando sintetizadores en lugar de una orquesta convencional y añadiendo efectos sonoros dentro de los temas para lograr transmitir algo del horror de las pesadillas que los protagonistas sufrían en pantalla. El uso de sintetizadores logra dar una atmósfera especial al film aunque el propio Charles Bernstein ha reconocido que utilizarlos fue simplemente porque salía más barato que utilizar una orquesta tradicional.

El tema principal es uno de los más reconocibles de toda la BSO y ya ha quedado asociado al personaje principal. Cada vez que oímos esa melodía formada por 10 notas, notamos la presencia amenazadora de Freddy Krueger.
Escuchar hoy en día la BSO de 'Pesadilla en Elm Street' nos lleva automáticamente a recordar cómo era el cine de aquellas épocas en el que la falta de presupuesto agudizaba el ingenio de todos los implicados en la realización de esas películas que ya se han convertido por derecho propio en clásicos.

Después del éxito que supuso el primer film y que salvó de la bancarrota a su productora New Line, era inevitable que pronto llegase a las pantallas una secuela. Un año después se estrenaba 'Pesadilla en Elm Street: la venganza de Freddy', ahora dirigida por Jack Sholder y que es considerada la peor de toda la saga, básicamente por no aprovechar las premisas presentadas en el primer film y saltarse a la torera las “reglas” que quedaron establecidas de antemano.
Para hacerse cargo de la BSO se escogió a Christopher Young, que deja de lado los sintetizadores y compone una música mucho más clásica pero igualmente inquietante. El tema principal es ciertamente extraño. No contiene una melodía reconocible, si no que es más bien un tema que nos introduce perfectamente dentro de la atmósfera malsana que tiene toda la película. 

Uno de los temas destacables es el de “Fire bird”, que empieza pausadamente y poco a poco va in crescendo, creando una sensación tensa e incómoda hasta que estalla finalmente y libera toda esa tensión en un final enérgico y vibrante.
Pero si hay un tema que sobresale en el conjunto de la BSO es el de “Kill for me”, momento en el que uno de los personajes encuentra el guante de Krueger y es el mismo Freddy el que le pide que lo utilice para matar por él. El tema que acompaña a la escena se aleja un poco del tono general de la BSO, con una sonoridad mucho más misteriosa que terrorífica.

La BSO para la tercera película de la saga, 'Pesadilla en Elm Street 3: Guerreros del sueño', dirigida en 1987 por Chuck Russell, fue encomendada a Angelo Badalamenti, compositor asociado principalmente con David Lynch, y que en su incursión musical dentro de la saga de Elm Street volvió a recurrir a los sintetizadores. Su trabajo puede considerarse una especie de versión extrema de lo que hizo Charles Bernstein en la primera película. Al igual que éste, Badalamenti utiliza los sintetizadores y los efectos de sonido para experimentar y dotar a la BSO de un tono extraño. Dentro del conjunto no hay ningún tema reconocible, ya que la idea del compositor era mantener al espectador en constante tensión, cosa que consigue componiendo una partitura con ciertos aires de locura, como demuestra el tema "The Dream House".


El éxito atronador de la tercera película convirtió a la saga de Elm Street en todo un fenómeno sociológico y a Freddy Krueger en un mito dentro del cine de terror. Robert Englund, el actor que lo interpretaba pasó a ser la estrella principal en las sucesivas entregas. La producción de la cuarta película comenzó de inmediato y se contrató a Renny Harlin, un joven director finlandés, para que la dirigiese.
Nuevamente se elige a un compositor diferente, en esta ocasión, Craig Safan, aunque esto parecía no importar demasiado a los productores, como demuestra que en los momentos principales de la película sonasen éxitos de la música pop del momento.


El film fue todo un éxito, superando las recaudaciones de la tercera parte, pero su BSO no será de las más recordadas de la saga. Safan firma una BSO rutinaria, poco original y que recurre nuevamente a los sintetizadores. Poco a poco, las películas perdían frescura y se limitaban a ser una sucesión de escenas de muertes de jóvenes a manos de Freddy Krueger y la música de la película se contagia de esta apatía.

Cinco películas en 6 años. Con esa rapidez a la hora de rodar nuevos films era evidente que la calidad se reducía con cada nueva entrega, y como suele pasar con sagas de este tipo, cuanta menos calidad tenía la película más exitosa era en taquilla. La premisa de los productores era contratar a directores jóvenes (fáciles de manipular) y a actores poco conocidos para así poder destinar la mayor parte del presupuesto a los efectos especiales, afin de conseguir que las películas fuesen cada vez más espectaculares visualmente hablando. Así pues, la elección de Jay Ferguson como compositor de la BSO de 'Pesadilla en Elm Street 5: El niño de los sueños' podemos decir que no fue una sorpresa.


Ferguson era un compositor que llevaba poco tiempo dedicándose a la escritura de partituras para cine y TV. Había sido músico de rock en los años 60-70 y después de formar parte de las bandas Spirit y Jo Jo Gunne, decidió dar un rumbo a su carrera y dedicarse a la composición instrumental.
Nuevamente se recurre al uso de sintetizadores y si en la película anterior se priorizaban las canciones pop antes que el score instrumental, en esta ocasión la fórmula continuó igual, siendo ahora canciones de rock duro y heavy metal las que se oían durante todo el film. A pesar de esto, Ferguson firma una buena BSO, con algunos momentos interesantes, y que supera la mediocridad que había supuesto la partitura del cuarto film.


Con la fórmula prácticamente agotada, había que darle nuevos aires a la saga así que la sexta parte de la misma se vendió al público como la 'Pesadilla final: la muerte de Freddy' siendo una parte de la misma (precisamente la de la muerte del protagonista) rodada en un 3D rudimentario, de esos de gafas con cristales bicolor.
Rachel Talalay, productora de la mayoría de films anteriores tomó las riendas de la dirección, dispuesta a finiquitar la serie definitivamente, con un guión escrito conjuntamente con el mismísimo Wes Craven, cosa que hicieron después de rechazar el que les proponía un joven realizador neozelandés llamado Peter Jackson, que había escrito una historia donde era un envejecido Freddy Krueger el que sufría la ira de un grupo de jóvenes que bajo los efectos de las drogas, torturaba al psicópata cuando caían dormidos.
Para la BSO se escogió esta vez al australiano Brian May, conocido sobretodo por ser el compositor de todas las películas de Mad Max, que siguiendo la misma línea de los anteriores films realizó un buen trabajo.


De nuevo los sintetizadores y la música electrónica están presentes en gran parte de los temas, y como curiosidad destaca la inclusión en varios momentos del poema sinfónico “Una noche en el Monte Pelado”, de Modest Mussorgsky.


A pesar de haber matado al personaje, hubo aún otra entrega más, titulada 'La nueva pesadilla de Wes Craven', en la que los actores del primer film y el propio director se reunían para rodar una nueva entrega de la saga que les dio a conocer y se interpretaban a si mismos. La partitura fue encomendada en esta ocasión a J. Peter Robinson.


El film en sí es una especia de auto parodia, que intentó ser el broche final a una saga desgastada por el tiempo y que acabó siendo un nuevo descalabro artístico como lo habían sido las últimas entregas. Wes Craven creyó que revivir a Freddy Krueger serviría para que su carrera remontase el vuelo pero el efecto fue el contrario.
Respecto a la BSO, la dualidad de la película también está presente en la partitura de J. Peter Robinson, diferenciando realidad y ficción utilizando la música electrónica en unos momentos y otra más convencional en el resto. Además recupera el tema principal incluido en la primera película, lo incorpora en algunos momentos del film, e incluso se permite el lujo de jugar con él, convirtiéndolo en una especie de sintonía de programa de TV.


Después del fracaso que supuso la séptima película de la saga, se decidió no tentar más a la suerte y abandonar definitivamente a Freddy Krueger, su sombrero, su jersey de rayas y su guante con cuchillas.
Pero como pasa normalmente en este tipo de películas, cuando todo parecía enterrado, el personaje volvió a las pantallas aún en dos ocasiones mas. Primero acompañado de Jason Vorhooes, el asesino protagonista de la saga “Viernes 13” en la psicotrópica 'Freddy vs. Jason', y más tarde, en el descafeinado remake del año 2010.


A pesar de que por el momento parece que vamos a tardar en ver una nueva película de Freddy Krueger no podemos olvidarnos de que él sigue rondando nuestras pesadillas. Si un día, mientras estáis durmiendo escucháis su canción, espero por vuestro propio bien que despertéis lo más rápidamente posible…

“Uno, dos, Freddy viene a por ti.
Tres, cuatro, cierra la puerta.
Cinco, seis, coge un crucifijo.
Siete, ocho, mantente despierta.
Nueve, diez, nunca más dormirás.”







No hay comentarios